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🎯 Funciones ejecutivas

5 juegos de 5 minutos para entrenar la memoria de trabajo

Sin material, sin pantalla y sin preparar nada. Se pueden hacer en el auto, en la cola del supermercado o mientras se pone la mesa.

InicioRecursos › Juegos para la memoria de trabajo

Si se olvida la consigna a mitad de camino, no es que no te escucha: es memoria de trabajo. Es la capacidad de sostener información en la cabeza mientras se hace algo con ella, y es la función ejecutiva que más se nota en el aula. Estos cinco juegos la entrenan, no llevan ningún material y se hacen en cinco minutos. Lo que produce el cambio es la frecuencia diaria, no la duración.

Qué es la memoria de trabajo (y por qué se nota tanto)

No es la memoria de recordar el cumpleaños de la abuela. Es la pizarra mental: el espacio donde se sostiene una información mientras se la usa. Es lo que permite:

  • Escuchar una consigna de tres pasos y ejecutarla completa.
  • Hacer una cuenta llevándose un número «en la cabeza».
  • Leer una oración larga y todavía recordar cómo empezaba al llegar al final.
  • Retener lo que uno quiere decir mientras espera el turno para hablar.

Cuando esta capacidad está justa, lo que se ve desde afuera es un chico que «no escucha», que «se olvida de todo» o que «empieza y no termina». Y casi nunca se lee como lo que es: una habilidad todavía en construcción. Forma parte de las funciones ejecutivas, que según la investigación de Adele Diamond predicen el rendimiento escolar mejor que el coeficiente intelectual.

Diamond, A. (2013). Executive Functions. Annual Review of Psychology.

Los cinco juegos

1 · La valija

«Me voy de viaje y llevo… un sombrero.» El siguiente repite y agrega: «un sombrero y una linterna». Cada turno hay que repetir toda la lista anterior y sumar uno nuevo.

Para subirle la dificultad: que todos los objetos empiecen con la misma letra, o que tengan que ir en orden alfabético.

2 · Al revés

Le decís tres números —«4, 7, 2»— y te los tiene que repetir al revés: «2, 7, 4». Cuando le sale con tres, pasás a cuatro.

Este es el más directo de todos: repetir en orden inverso obliga a sostener la información y manipularla al mismo tiempo, que es exactamente la definición de memoria de trabajo. También se puede hacer con palabras o con los nombres de la familia.

3 · Simón dice, versión difícil

No es el Simón dice clásico. Es: «Simón dice tocate la nariz DESPUÉS de aplaudir». Hay que escuchar toda la consigna, retenerla e invertir el orden de ejecución.

Trabaja memoria de trabajo y control inhibitorio a la vez, porque la primera acción que se escucha no es la primera que hay que hacer.

4 · Palabras encadenadas con regla

Encadenar palabras como siempre —«casa», «sapo», «pollo»— pero con una regla que hay que sostener: por ejemplo, salteando las que empiezan con vocal. Si la palabra que toca empieza con vocal, hay que buscar otra.

La regla es lo que entrena: obliga a mantener una instrucción activa mientras se resuelve otra tarea.

5 · El mandado de tres pasos

«Traé el vaso de la cocina, apagá la luz del pasillo y cerrá la puerta del cuarto.» En ese orden, sin repetírselo.

Es el más parecido a la vida real, y por eso el que más se transfiere a la escuela. Empezá con dos pasos si con tres se pierde. Que se pierda no es un fracaso: es la información de dónde está hoy y por dónde empezar.

Las tres reglas para que funcione

  • Todos los días, poco. Cinco minutos diarios rinden muchísimo más que media hora los sábados.
  • Ajustá la dificultad hasta que acierte más o menos siete de cada diez veces. Si acierta siempre, no está entrenando. Si falla siempre, abandona.
  • Que siga siendo un juego. En el momento en que se convierte en una evaluación, deja de servir: la frustración bloquea justo la función que se quiere entrenar.

Para el aula

Los cinco funcionan en grupo y sin ningún material, así que sirven para esos cinco minutos muertos antes del recreo o al volver de educación física. La versión grupal de «la valija» y de «al revés» ordena al grupo mucho mejor que pedir silencio.

Y si en el informe escolar dice «le cuesta organizarse» o «no sigue consignas», hay una traducción posible: puede ser memoria de trabajo. Empezar por acá suele rendir más que insistir con el contenido que no sale.

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Dos juegos completos, gratis y sin registrarte. Se juegan desde el celular, la tablet o la compu, y no hay que imprimir ni preparar nada.

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Si querés seguir con material ya armado: en los juegos online está el de Neurohabilidades, que trabaja atención y memoria de trabajo con dificultad progresiva, y el de TDAH, que suma control inhibitorio. En papel, los kits por edad traen las secuencias completas, con el fundamento explicado para el adulto en cada ficha.

Preguntas frecuentes

¿Qué es la memoria de trabajo en niños?

Es la capacidad de sostener información en la mente mientras se opera con ella: seguir una consigna de varios pasos, hacer un cálculo llevándose un número, o recordar el inicio de una oración larga al llegar al final. Forma parte de las funciones ejecutivas.

¿Cómo sé si mi hijo tiene poca memoria de trabajo?

Las señales típicas son olvidar la consigna a mitad de camino, empezar tareas y no terminarlas, perderse en instrucciones de varios pasos y necesitar que se le repita todo. Son indicios, no un diagnóstico: si se sostienen en el tiempo y afectan los aprendizajes, corresponde una evaluación psicopedagógica.

¿Cuánto tiempo por día hay que dedicarle?

Cinco minutos diarios alcanzan. La frecuencia importa mucho más que la duración: todos los días un rato corto rinde más que una sesión larga una vez por semana.

¿Sirven estos juegos para chicos con TDAH?

Sí, y son especialmente útiles, porque la memoria de trabajo suele ser una de las funciones más comprometidas en el TDAH. Conviene empezar con el nivel más fácil, mantenerlos breves y cortar antes de que aparezca la frustración.

¿Desde qué edad se pueden hacer?

Desde los 4 o 5 años en su versión más simple (dos elementos en «la valija», dos números en «al revés», mandados de dos pasos) y hacia arriba sin techo: la versión difícil de todos ellos la disfrutan también los adolescentes y los adultos.

María Eugenia Morrone, licenciada en Psicopedagogía
María Eugenia Morrone
Licenciada en Psicopedagogía (UFLO) y en Educación Especial (UNSAM) · Profesora de Educación Superior (UTN) · Diplomada en Neuropsicología Infanto-Juvenil (UAI) · Matrícula MP 231584
Más de 20 años de trabajo clínico con chicos y adolescentes: TEA, TDAH y dificultades específicas del aprendizaje. Creadora de NeuroPlay. Consultorio en Caseros, provincia de Buenos Aires.

Una aclaración necesaria: esta nota es material de divulgación y no reemplaza una evaluación profesional. Ningún artículo diagnostica. Si algo de lo que leés acá te resuena con lo que pasa en tu casa o en tu aula, lo que corresponde es una consulta con una psicopedagoga, una neuróloga infantil o el equipo de orientación de la escuela.

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